Viajar también es sacrificar

Viajar también es sacrificar

El lado oscuro de los viajes acecha incluso antes de haberte ido. Los miedos, las dudas y la incertidumbre se mezclan y dan como resultado un cóctel fácil de tragar y difícil de digerir.

Creo que hasta la fecha, todas las historias que he oído de “lo dejo todo” tenían detrás una rutina aplastante, o un trabajo nada motivador, o un gen viajero innato.

¿Pero qué pasa cuando te gusta tu trabajo y tienes la posibilidad de vivir tranquilamente en una ciudad que te encanta? No, en serio, ¿qué pasa entonces? ¿Es que nadie se fue a un gran viaje siendo feliz con lo que tenía? Seguro que sí y no lo he encontrado… Pero si me estás leyendo, dame una señal.

Llevo como dos años y medio trabajando en este viaje, con todo lo que eso supone: ahorrar hasta la extenuación, retrasar mi necesaria independencia y vivir igual que cuando era becaria a pesar de tener un sueldo digno y un puesto de trabajo asegurado.

No me arrepiento de haberlo dado todo por este proyecto, pero se acerca la fecha y parece que las pruebas cada vez son más difíciles, y el apoyo recibido no es proporcional. Para la gente que te rodea la idea de aplazar el viaje es “sólo seis meses más”, para ti, un esfuerzo sobrehumano. Comprensible que sólo lo valores tú si eres quien ha echado toda la carne en el asador.

Una vez hablaba con una amiga de que es un poco peligroso asegurar que viaja quien quiere, porque si en la vida el dinero no lo es todo, pueden aparecer cientos de motivos por los que tus planes pueden paralizarse.

Con este proyecto he puesto a prueba mi paciencia, mi constancia, mi empeño, mi confianza, mi credibilidad. Miro atrás y no puedo creer que haya sido capaz de sacrificar todo lo que podría haber sido y no fue. Llegados a este punto, sólo tengo clara una cosa: aquí hay algo, algo grande que aún no sé lo que es ni qué forma tendrá.

Nunca me he caracterizado por ser paciente y constante y sin embargo, este plan ha sacado a la luz mi lado más diligente. Cuando esta idea llegó no tenía nada que perder, hoy siento que es todo lo contrario.

El problema es que una vez que te das cuenta de que puedes hacerlo, ya no hay vuelta atrás.

Pero aquí viene el quid de la cuestión: si sé que este plan es irremediable y va a suceder, ¿qué problema hay en atrasarlo seis meses más?

¿No volvió Dani por  Mengana? ¿No regresó Patri unos meses para continuar después? ¿Y qué pasó? Nada, porque están donde quieren estar en cada momento, ¿y no es eso lo que en realidad persigo con todo esto?

Ese es el problema y la solución: hay que estar donde uno quiere.

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Caótica organizada con ganas de inestabilidad territorial. Me gustan las palomitas.

8 Comentarios a “Viajar también es sacrificar”

  • Inma

    Escrito el 2 febrero, 2016

    Feliz con todo? Bueno,”todo”es mucho, es demasiado, ni sé si existe…Me fui teniendo seguridad y una buena vida, creo que es eso a lo que también tú te refieres.
    ¿Por qué? Porque se presentó la oportunidad.
    En los preparativos me quedé embarazada y se planteó la posibilidad de retrasarlo. Dijé no, porque temí que entonces ya nunca me fuera. Menos mal.
    Si te vas puede que al volver todo esté en su lugar. Menos tú, nunca volverás a ser la misma.

    Responder
    • Valentina Riveiro

      Escrito el 2 febrero, 2016

      Sí, quizás he sido demasiado absolutista diciendo “todo” jaja, pero efectivamente me refería a que lo básico vaya bien.
      La verdad es que doy por hecho de que al volver nada será igual, ni lo que dejé ni yo misma, el mundo sigue girando y al final ahí está la dificultad de las decisiones, que no sabemos qué va a pasar… Está claro que me iré, ahora o dentro de 6 meses, de otra manera se me quedará una espinita clavada… Muchas gracias por escribirme, un abrazo!

      Responder
  • Flavia

    Escrito el 2 febrero, 2016

    Muy buena reflexión.

    Mi mente divaga siempre con la idea de un año sabático, pero siempre pienso que ¿por qué un año y no dos o solo tres meses? ¿Qué pasa si me canso de estar constantemente de viaje o si echo de menos a mi familia o mi cotidiana independencia? ¿Volver no es una opción? ¿Seguir tampoco?

    O por el contrario ¿y si quiero empezar el 3 de marzo, pero de repente encuentro el proyecto de mi vida y mis ganas de quedarme pueden a las de viajar?

    Lo más importante, ser feliz en el lugar en el que estés y con quien estés. ¿de qué sirve estar perdida en Sulawesi si tu alma está muy lejos de donde quieres estar?

    Un saludo,

    Flavia

    Responder
    • Valentina Riveiro

      Escrito el 2 febrero, 2016

      Creo que lo has descrito a la perfección, y me he hecho y me hago las mismas preguntas… Por eso al final acabo pensando lo que tú dices, que el único criterio debería ser tratar de estar donde quieres en cada momento. La cosa se complica cuando estas decisiones de vuelven de dos, pero entonces el lugar donde quieres estar ya no es un lugar, si no una persona… Vamos, que es todo muy difícil jajaja

      Habrá que hacerlo lo mejor que se pueda y poco a poco, un abrazo enorme!

      Responder
  • David

    Escrito el 3 febrero, 2016

    Que bonito es leerte.

    Yo creo que nunca será el momento idóneo para hacerlo, siempre habrá algo que te haga pensar en retrasar el viaje, simplemente hay que hacerlo (te lo dice alguien que no lo ha hecho, siempre lo toros se ven más fácil desde la barrera 🙂 ) . Pero también te digo que lo hagas cuando te salga de la real gana, tú eres dueña de lo que haces y nadie más,.

    Responder
    • Valentina Riveiro

      Escrito el 4 febrero, 2016

      Casi tan bonito como tenerte por aquí, ¡ya lo sabes!
      Yo también creo que si me pongo en plan “ahora no porque esto” puedo estar así toda la vida, así que llegados a este punto toca lanzarse y no pensarlo más, eso sí, esto se ha convertido en algo de dos y para mí es importante que siga siendo así, así que supongo que a veces toca ceder por un buen motivo (a veces). Mientras tenga la seguridad de que lo voy a hacer, supongo que el momento es lo de menos…

      Responder
  • Dani Keral

    Escrito el 17 febrero, 2016

    Hay que estar donde uno quiere… efectivamente.
    Somos lo que somos a cada instante… y a cada instante la luz está cambiando… ¿Cómo no vamos a hacerlo nosotros también?

    Un abrazote Valen!!

    Responder
    • Valentina Riveiro

      Escrito el 18 febrero, 2016

      Creo que no lo podría haber explicado mejor Dani, efectivamente, vamos a echarle un par y a arriesgar todo para estar donde queremos, es lo que termina teniendo valor. Y sea donde sea, compartiéndolo con vosotros por supuesto, un abrazo enorme!

      Responder

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