Una retirada a tiempo…

Una retirada a tiempo…

Os voy a contar un secreto: cuando tú no acabas las cosas a tiempo, las cosas acaban contigo, o por sí solas.

15.000 km

90 noches dormidas en aparcamientos de cemento, caminos de tierra, desiertos, bosques, orillas de lagos y ríos, gasolineras, playas, granjas e incluso frente a un hotel embrujado.

Más de cinco meses viviendo y moviendo nuestros cuerpos en un coche.

De esos cinco, más de tres con frío y lluvia. O frío. O lluvia. De vez en cuando algún día cálido.

Y la mañana que me levanté pensando que no podía más, que estaba cansada de lidiar con la temperatura y la clandestinidad, nuestra casa con ruedas muere.

Mejor todavía.

De camino al mecánico porque en los frenos algo sonaba raro, el coche dice: no, ni lo intentes, yo no puedo más. Y como no puedo más paro. ¿Por qué no has parado tú?

No lo sé.

Porque aunque todo es nuevo y el suelo que pisamos es distinto cada día, yo todavía no he aprendido a renunciar.

Dejé muchas cosas atrás buscando otras tantas, para llenarme y justificar todo lo sacrificado, para demostrar(me) que todo esto merece la pena, aunque no haya nada que probar ni nadie esperando un informe del experimento.

Cada vez que abrimos los ojos más de lo normal, que nos reímos o que nos quedamos sin palabras, todo esto merece la pena, una y otra vez.

Por cada texto, foto y vídeo que nace de estos días, todo esto merece la pena.

¿Por qué no jugar en modo fácil alguna vez?

Yo quiero llegar a Chicago, no me importa la nieve.

Yo quiero ver cada centímetro de este desierto, no me importa el dinero.

Yo quiero llevarme cada esquina de esta ciudad, no me importa el cansancio.

Importa, importa e importa.

¿De qué me sirve viajar lento si no viajo ligero?

Todas mis cosas caben ahora en una mochila, pero si por cada lugar que quiero visitar colgara de mi espalda una canica, no podría dar ni dos pasos sin quejarme.

Nunca lo pensé pero, ¿viajar no es también tener antes de tiempo? Todos esos lugares que tienes que ver, y a los que si no llegas te frustras. Eso tiene un nombre, FOMO, me lo enseñaron Fran y Vir.

Y cuando no llegas, si en vez de frustrarte asumes la naturalidad de las cosas, esa frase hecha de todo no se puede, y sigues adelante porque queda un planeta entero delante de ti como si fuera un camino interminable, en el que vas a perderte otras mil cosas y vas a ver mil más, ¿no es eso desprendimiento también?

He leído y me han hablado mil veces de cómo te llenas de experiencias, lugares y almas que te encuentras en esta itinerancia, pero sólo una persona me ha hablado de la culpa.

Manu se sintió culpable por una estrategia que no salió como él esperaba en su viaje sin fecha de vuelta.

Mientras él disfruta de su autoperdón y continúa su camino con una nueva visión, yo tomo el relevo y rezo mis oraciones.

¿Cómo fui tan idiota de no pensar en algo tan básico como el frío?

¿Por qué me empeñé en visitar Vancouver Island?

¿Por qué no hicimos la compra del coche de forma más sensata, invirtiendo más dinero para hacernos con uno en mejor estado?

Tendría que.

Podría haber hecho.

Debería haber pensado.

Por cada error reza dos lohacesmal y tres lopodríashacermejor cada día, hasta que laves todo acto malicioso dentro de ti.

Y mientras tanto sigue, tú ni te plantees parar, pensar y rehacer. Eso es de débiles y tú no estás para rendirte. No te rendiste cuando (inserte proeza moral aquí).

La medicina del que no se quiere curar.

Valentina, querida, si te vas a poner la capa lucha contra el mundo sólo cuando haga falta y deja de darte patadas.

Ahora que te vas a tierras más cálidas y casas con bienvenidas de madera viva, descansa, aprovecha el tiempo, suelta el flagelo un momento y date cuenta de algo: así no vas a llegar a la próxima frontera.

Deja que el viaje te enseñe a escuchar lo que pasa dentro y fuera de ti.

¿Sabes por qué los niños aprenden con más facilidad? Porque los adultos ejercemos de forma automática la resistencia a la autoridad.

No absorbemos sin más, cuestionamos sin duda. Un cuestionamiento libre de curiosidad pero lleno de prejuicio.

“Déjame que yo sé”.

No, no sabes, porque si supieras no tendrías esas heridas en la espalda, ni la columna torcida en forma de interrogante sosteniendo tus dudas e inseguridades.

Ya has vivido el viaje sobre ruedas y con tu cama apuntando directamente al cielo.

Ahora para, descansa, respira, analiza y aprende.

Las máquinas no siempre van a estar ahí para salvarnos. Quizás la próxima vez seas tú quien tenga que parar sin necesidad de revisar los frenos.

Vancouver Island

Descifrando Seattle

Rastrear desde tu web.

Caótica organizada con ganas de inestabilidad territorial. Me gustan las palomitas.

19 Comentarios a “Una retirada a tiempo…”

  • Irene

    Escrito el 19 diciembre, 2016

    Ufff Un relato de 10! Sin pestañear hasta el final! Gracias por tu sinceridad! Gracias por mostrarnos tus sentimientos y reflexiones, porque de ellas seguro que aprendemos todos. Es de sabios darse cuenta a tiempo. Ánimo chicos lo estáis haciendo genial! Que ganas me han dado de poder daros un abrazo enorme. Mil millones de besos,chicos! Se os echa de menos! (Me encanta como escribes 😉 )

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    • Valentina Riveiro

      Escrito el 19 diciembre, 2016

      ¡Gracias a ti por leerme y dedicarme un ratito! Aún me siento rara abriéndome tanto cuando escribo, pero como tú dices quizás estas experiencias ayuden a otros a no cometer los mismos errores, ¡por tontos que sean! También nos vale para tomar nota nosotros y saber actuar en la siguiente. Tu abrazo nos ha llegado sin problema, aunque seguimos queriendo uno en persona y ojalá sea cruzándonos en algún viaje 🙂 ¡Mil gracias Irene! ¡Un besote enorme!

      Responder
  • Inma

    Escrito el 19 diciembre, 2016

    Bravo por tu post Valen!
    Lo que importa e importa mucho es el camino, el destino es sólo la excusa. Y el camino no es fácil, y llueve, nieva, achicharra el sol, pican y pican los mosquitos. Las cosas nunca son conforme a nuestras expectativas y generalmente lo bueno no resulta tan bueno y lo malo muchas veces es lo mejor.
    Hay quién dice que el glamour del viaje sólo existe a la vuelta. Para mí VIAJAR es VIVIR, así, con mayúsculas. Nada más y nada menos.:)

    Responder
    • Valentina Riveiro

      Escrito el 19 diciembre, 2016

      Una vez más, totalmente de acuerdo. Quizás lo que menos veía venir en todo esto es que disfrutar el camino es algo que hay que aprender, o por lo menos a nosotros nos está pasando. Estamos tan tan metidos en ese concepto de “ir a destinos” que es un chip que se resiste a cambiar, pero estoy segura de que como todo viajar tiene su curva de aprendizaje.

      ¿Sabes una cosa? Esa misma mañana un par de horas después Alex y yo estábamos muertos de la risa pensando en nosotros queriendo continuar con nuestro pobre coche, quizás tomarse las cosas con filosofía es algo que sí estamos empezando a llevar dentro. Viajar es vivir porque vivas como vivas, los imprevistos están ahí y hay que aprender a vivir con ello, no hay recetas!

      Gracias por pasarte por aquí, ¡un abrazo!

      Responder
  • David

    Escrito el 19 diciembre, 2016

    Valen, tengo algo que confesarte y me da igual quién lo lea. Tus post son los más interesantes y mejor escritos de toda la blogosfera , hala ya lo he dicho. Qué a gusto me he quedado.
    Sigue aprendiendo durante el viaje. Por muchos libros de grandes viajes que se lea uno antes de marchar, cada viaje es único y todos somos imperfectos. besos a los dos. Miss you

    Responder
    • Valentina Riveiro

      Escrito el 19 diciembre, 2016

      Estaba buscando el emoticono de un tomate para representar mi cara en este momento pero no lo he encontrado, siento que esas palabras se me quedan enormes y no sé ni dónde meterme ni cómo darte las gracias, ya no sólo por este comentario sino por todo el apoyo que has sido desde el principio, menos mal que en España esto se arregla con unas cañas, aunque ya no sé cuántas te debo 🙂

      Tienes toda la razón, hay cosas que no se pueden prevenir, son errores que te comes y hay que sacarle partido a la situación y sobre todo, el lado bueno aunque suene a tópico. Yo sólo espero que cada vez lo hagamos mejor, porque eso significará que no hemos dejado de aprender con cada metida de pata.

      Un besote enorme enorme!!

      Responder
  • Javi

    Escrito el 19 diciembre, 2016

    Muy buen artículo Valentina!

    De todo se aprende, y de este viaje, algo me dice que vais a aprender muchísimas cosas que os evitarán futuros “lopodríashacermejor”.

    Yo por ejemplo aprendí que los viajes largos son mucho más llevaderos en climas cálidos! Y por eso te leo desde el Caribe mexicano, a ver si nos cruzamos por aquí 🙂

    Un abrazo y ánimos!!

    Responder
    • Valentina Riveiro

      Escrito el 19 diciembre, 2016

      ¡Gracias Javi! Qué alegría verte por aquí, anda que no me ha entrado envidia de la sana al verte merodeando por México… ¡en bañador! Tú sí que sabes.

      El viaje empezó en verano, pero es que se nos fue de las manos, avaricia viajera lo llamo yo jajaja. Claro que sí, en cuanto estemos por allí y empecemos a bajar te escribo y ojalá podamos coincidir para disfrutar del Caribe juntos, ¡un abrazote y gracias otra vez!

      Responder
  • anabel

    Escrito el 19 diciembre, 2016

    hola! os seguía desde hacía poco tiempo pero se agradece posts sinceros como el vuestro, no todo puede ser tan fácil como se lee en muchos de los posts de viajes, qué hay de los días malos, los cambios de decisión, casi nadie habla de eso y es algo que aparece en el camino sí o sí,
    Seguro que esta decisión es el primer paso de otra que ha de venir, os animo a seguir adelante y sólo por la experiencia y otras muchas cosas que os habrán pasado/conocido/disfrutado por supuesto que ha valido la pena! saludos,

    Responder
    • Valentina Riveiro

      Escrito el 19 diciembre, 2016

      ¡Hola Anabel!

      Estoy totalmente de acuerdo contigo y es algo a lo que cada vez le doy más vueltas, no sé si rozando la obsesión: ¿por qué nadie habla de la parte menos bonita de los viajes? Sin desmerecer todo lo que aporta una experiencia así, el trabajo que hay detrás y las dificultades son parte del mismo, y escondiendo eso siento que sólo rascamos la superficie e idealizamos algo que tiene mucho más de lo que una foto puede contar. He tenido muchos debates conmigo misma sobre qué contar y qué no, por miedo a “espantar” a la gente, pero mi conclusión siempre es la misma: me siento bien utilizando una balanza y mostrar esto como lo que es, algo imperfecto y bonito a la vez.

      Te cuento esto porque me hace muy feliz no ser la única que busca y aprecia esa transparencia.

      Muchas gracias por escribir y un abrazo!

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  • Andrea Bergareche

    Escrito el 20 diciembre, 2016

    Ayer escribía, sobre cómo utilizamos los tengo qué o los debería. Nunca había pensado que la lista de destinos por visitar puede convertirse en otra lista de tengo qués, de deberías. Y es que debemos o deberíamos haber o hacer o no sé qué muchas cosas. Y sí, a veces también parar, o respirar.
    Muy lindo texto. Gracias por compartirlo Valentina! Un abrazote!

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    • Valentina Riveiro

      Escrito el 20 diciembre, 2016

      ¿Verdad? Yo tampoco lo había pensado hasta que en este viaje veía cómo me molestaba no llegar a un sitio, o haber planificado algo mal como pasar a EEUU cuando el clima ya está complicado. Pero en un viaje así va a pasar tantas veces que va a tocar relajarse, y en general en la vida las cosas van a torcerse o no salir como uno quiere, está bien cabrearse los primeros cinco minutos pero mejor no dejar que pase de ahí…

      Muchas gracias por pasarte por aquí, ¡me hace mucha ilusión! A ver si podemos coincidir en México que veo que estás en tu salsa, ¡un abrazo grande!

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  • Andrea Bergareche

    Escrito el 20 diciembre, 2016

    Pues sí, me has dejado pensándolo y es totalmente cierto. Te fijas un destino, lo pones en el primer lugar de tu lista, lo planeas, lo comunicas. Luego llega la frustración y hasta la obligación. Quiero ir a Australia, pero no sé si el tiempo me alcance para hacerlo como quiero este próximo año (habría que hablar también del daño que nos hacen las expectativas) y sí, de repente, por momentos, es un tengo qué, un hay que hacerlo así en lugar de simplemente abrirnos a la sorpresa o a disfrutar. Por eso es tan importante aprender a improvisar. Y cómo dices, también a parar, a pensar, a escuchar, el motor, la cabeza (a esta poco) y sobre todo al corazón.
    Y sí, aquí os espero por México hasta febrero si llegáis por aquí!! Un abrazote Valentina!

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  • Vir

    Escrito el 22 diciembre, 2016

    Me ha encantado! Me siento identificada en cada palabra 🙂 Tienes toda la razón, seguiréis cometiendo errores una y otra vez, pero esa es la esencia de un viaje en el que no viajas sino que vives… Ánimo y poco a poco os relajaréis y ya no pensaréis si podrías o no haberlo hecho mejor, si esa fue o no la decisión más acertada, sabrás que el 80% de las ocasiones la decisión que no escogiste era mejor, pero sabes qué? Cada vez te importará menos y disfrutarás igual o más de no ver todo lo que querías! Un abrazo y a por todas esas malas decisiones que son las que al final hacen que tu viaje sea perfecto en su imperfección 😉

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    • Valentina Riveiro

      Escrito el 24 diciembre, 2016

      Está bien saber que inevitablemente nos iremos relajando, queramos o no jajaja. Creo que aún estamos buscando nuestro ritmo, una forma de viajar con la que sentirnos cómodos y así aprovechar felices lo que hagamos, y leer las experiencias sobre esto de otros viajeros como vosotros ayuda mucho a normalizar todo lo que sucede. Un abrazote chicos y muchas gracias por pasaros por aquí, ¡beso!

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  • Chino

    Escrito el 23 diciembre, 2016

    OOOOOOOOOOOOORAAAAAAAAAAAAAALEEEEEEEEEEEEEEEEEE GÜEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEY!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!, mis niños pobre pepino galáctico, fue un buen compañero. Espero que estén bien donde quiera que estén y yo se que ustedes son organizados y medios cuadrados, pero mi consejo es déjense llevar y viajen sin destino, a donde los lleve el viento, yo he estado en eso y me he sentido más vivo que nunca. Un abrazo y me gusta mucho como escriben.

    PD: No es el lugar, es la gente y la energía que los rodea, vivan una aventura y la palabra expectativa se vota a la basura. “¿Qué no son los excesos, sino mas bien los resquemores del alma?…si he de vivir…que sea sin Timón y en el Delirio…”
    – Roberto Bolaño, Mario Santiago.

    Un abrazo apretado,
    Chino.

    Responder
    • Valentina Riveiro

      Escrito el 24 diciembre, 2016

      CHIIIIINOOOOO GÜEEEEEOOOOOOOOOOOOOOOÓN! Estamos muy orgullosos de Pepino, nos aguantó como un campeón. En ese aprendizaje de divagar estamos, pero no es nada fácil desprenderse de la organización, ademas que de vez en cuando no viene mal, quizás si hubiéramos sido más organizados no nos habríamos comido el frío jiji, peeeero nos gusta a donde nos ha llevado todo esto y tenemos más claro lo que queremos.

      ¡Muchas gracias por escribirnos! Qué ilusión tenerte por aquí <3 Esperamos que todo siga bien por allá arriba, ¡un abrazote grande grande!

      PD: "Hakuna matata, vive y sé feliz"
      - Timón y Pumba

      Responder
  • Dani Keral

    Escrito el 24 diciembre, 2016

    Intenso, directo, certero, sincero. El pepino ha elegido su rumbo, su propia historia, quizá la venía pensando desde tiempo atrás. La cosa es que a ti te ha hecho escribir este artículo. Y vaya artículo! Con o sin Pepino, no dejaréis de encontrar el camino.

    Ole

    Responder
    • Valentina Riveiro

      Escrito el 25 diciembre, 2016

      ¡Gracias Dani!
      Pepino nos hizo un favor, las cosas como son, tanto al aparecer en nuestra vida como eligiendo el momento de irse, ahora queda seguir caminando y sobre todo seguir escribiendo, ¡gracias por pasarte una vez más!

      ¡Un abrazote!

      Responder

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