Revelaciones de vivir viajando

Revelaciones de vivir viajando

Viajar: la solución, la panacea, otra forma de vida, la revelación, la suprema existencia.

En muchas partes leí las bondades de la vida en el camino y he de decir que estoy de acuerdo con más o menos el 75,3% de lo que se dice, pero en este mundo en el que las cosas no son blancas o negras (se conocen aproximadamente unos 50 matices de gris) alguien debería atreverse a poner sobre la mesa algunas de las cosas de las que nadie habla, para que vayáis prevenidos.

A continuación os voy a poner una pequeña lista de lo que hemos ido aprendiendo a lo largo de este embarazo estos 9 meses que han pasado desde que dejamos el nido.

No te preocupes, invito yo

Ríos de tinta (real y virtual) han corrido hablando de las bondades y gratuidades del couchsurfing, y cómo la cultura de la colaboración hace que podamos dar la vuelta al mundo sin pagar un solo euro/peso/dólar/rupia/doblóndeoroespañoldelsigloXV en alojamiento.

Bueno, esto es estrictamente cierto, nadie te va a cobrar la cama, el techo y el agua caliente de los sitios en los que te quedes a dormir, pero si bien te ahorras un dinero importante por un lado, como diría el abuelo de pueblo que no tengo, las gallinas que entran por las que van saliendo: vas a gastar mucho más en otras cosas si te descuidas.

Las experiencias que hemos tenido en Couchsurfing han sido muy, MUY bonitas. Hemos podido compartir vivencias con gente de allí donde caímos por casualidad, conocido familias preciosas y comido en lugares que no habríamos descubierto ni intentándolo… Pero tened en cuenta que normalmente vuestro anfitrión local os querrá llevar a su restaurante favorito, que rara vez será un sitio barato (Didier, no va por ti, te queremos y ese sitio de tacos era brutal <3 ), y que no vas a hacer el feo de negarte porque al fin y al cabo sabes que va a valer la pena.

Al fin tendré tiempo para aprender élfico

No, no lo vas a tener. Pensarás que como ya no estás inmerso en la rutina diaria de las 9 horas de oficina, 4 horas de transporte público, 1 hora de ejercicio, 3 horas de comer, 6 horas de dormir, 2 horas de socializar (si te piensas que las cuentas no salen, es que no has vivido en Madrid) vas a recuperar el tiempo que has estado dedicando a actividades que no te llenan o te hacen avanzar como persona.

Ja.

Resulta que el hecho de no tener el día estructurado en una rutina cerrada y cíclica hace que tengas que dedicar mucho más tiempo pensando en cómo mantenerte con vida (dónde dormir, qué comer, cómo llegar del punto A al punto B y qué ver en dichos puntos) con lo que sigues sin tener mucho tiempo (y espacio, si nos ponemos cuánticos) para sentarte con calma a adquirir aquella habilidad que crees que necesitas. Además, no siempre vas a encontrar wifi.

Qué raros son los semáforos aquí, ¿no?

El shock cultural no consiste en fijarse que las papeleras son de otro color en Oaxaca o que el agua del retrete gira del revés en Australia.

Este famoso “síndrome” implica muchas cosas que uno desconoce hasta que se empieza a preguntar por qué le produce una ira irracional y ganas de matar a alguien despacito y con cariño el hecho de no tener cambio para la lavandería, que se te caiga al suelo el cargador del móvil y tengas que agacharte a recogerlo o que haga mucho sol por la mañana.

Resulta que el choque cultural es muy complejo e incluso tiene fases. Como el duelo. Como cuando se muere alguien que te caía bien. En serio, que aquí lo explican con pelos y señales.

Soy la plaga de la tierra

Hola, soy un hombre blanco aventajado con un cuerpo que entra en los cánones de la “normatividad”, un nivel cultural medio/alto, que se puede permitir viajar a sitios remotos con una cámara de cuatro cifras colgando del cuello y unas zapatillas nike en los pies. Me parezco físicamente a los que descubrieron invadieron América, y a los que bombardearon Hiroshima (y Nagasaki) aunque no tenga nada que ver con ellos, y por mi color de piel tengo aspecto de monedero ambulante.

Con esto quiero decir que, a pesar de no haber hecho nada realmente malo en mi vida, más de una vez mientras viajaba he sentido que tan solo con pertenecer a cierta cultura, puedo estar ofendiendo a alguien, cometiendo errores sin saberlo, o simplemente perpetuando el terrible crimen de la condescendencia viajera. Esto no es culpa de nadie porque en ningún lugar al que he llegado me han hecho sentir no bienvenido, pero no puedo evitar que se me caiga la cara de vergüenza cuando veo las huellas que ha dejado occidente a su paso.

La cruda realidad es que nadie en su sano juicio se come tanto la cabeza como para achacarte las barbaridades que cometieron tus supuestos antepasados, y si eres una persona medianamente consciente de tus acciones es muy raro que vayas a ofender a nadie más allá de lo anecdótico pero oye, que uno se siente raro.

La teoría de la relatividad

Volviendo al existencialismo, si bien no vamos a tener mucho tiempo para dedicarlo a nuestras aficiones, a su vez tendremos incontables segundos para que nuestra mente viaje hacia parajes extraños.

Cuando nos pegamos 7 horas de autobús entre punto A y punto B, aparte de adquirir el infame síndrome del culo-carpeta, a nuestro cerebro vuelven todas las dudas, temores y divagaciones que se veían anestesiadas por la rutina. Pepito grillo nos susurra cosas bonitas y feas, y a veces uno peca de rizar el rizo y meditar tanto sobre los pequeños detalles que el más ilustre de los maestros shaolines quedaría en ridículo.

No os preocupéis, de estas crisis se sale más o menos ileso: vuestras posaderas recuperan su forma natural, que sabemos que es lo que más os preocupa 🙂

Volveeeeeeer con la frente marchitaaaaaa las nieves del tiempooooo platearon mi sieeeeen ♫♪♫♪

Porque acaba llegando la hora de comprar el billete a casa, y esto implica muchas más cosas de las que uno se imagina.

Pensarás que pisar tierra conocida es sinónimo de jamón serrano, cañas con los amigos, agua caliente y una red de wifi cuya contraseña conoces… Y sí, todo lo bonito está ahí, pero también acecha la sensación que a uno le embarga al terminar la carrera: ¿y ahora qué?

A menos que hayas tenido suerte y te lo hayas montado bien, es probable que a la vuelta tengas que buscarte la vida (literalmente) para continuar donde lo dejaste todo, o directamente empezar de cero… Y eso, amigos, da mucho vértigo.

Por un lado es algo hermoso, porque no eres la misma persona que se fue y por lo tanto las posibilidades de aplicar todos los métodos de supervivencia y cara dura aprendidos en el viaje son infinitas, pero por otro lado, empezar de cero siempre requiere algo de impulso, fuerza bruta e inteligencia. El camino no termina al final del camino, por paradójico que suene.

El viaje nos ha enseñado muchas cosas, nos ha dado galletas dulces y saladas, y nos ha presentado situaciones completamente nuevas que han hecho que nos replanteemos todo. Literalmente.

Esto es algo que tampoco te cuentan, o al menos no en detalle, y sé que estaré eternamente agradecido por esta oportunidad de haberme conocido a mí mismo un poquito más. Y por los tacos, por supuesto.

Laguna bioluminiscente de Chacahua

Experiencia House Sitting en Tepoztlán, Pueblo Mágico

Rastrear desde tu web.

Persona de pocas palabras, pero muchas imágenes.

6 Comentarios a “Revelaciones de vivir viajando”

  • Rafa Frias (Viajes con Humor)

    Escrito el 13 marzo, 2017

    Pero, ¿vosotros dos porque sois tan sumamente cracks?
    Evidentemente todo tiene cosas bonitas y cosas menos hermosas, pero lo que cuenta es el poso que la experiencia deja en uno mismo y despues de todo, vais a volver en una version mejorada (lo cual era muy dificil) de vosotros mismos.
    Muchas gracias por compartir lo que otros, los amantes del postureo, no se atreven.
    Abrancioooosss!

    Responder
    • Álex Moreán

      Escrito el 14 marzo, 2017

      Ay Rafa que me sonrojo.
      La version 2.0 de Valen y Alex va a ser indestructible, eso seguro jajaja
      Me alegra que te haya gustado, la verdad es que al principio daba algo de reparo contar la cara B por miedo a parecer quejica, pero bueno, está bien saber que más gente ha pasado por ahí.

      ¡Un abrazo!

      Responder
  • Gaby

    Escrito el 13 marzo, 2017

    Magnífico post, magníficas ideas y magnífico uso del lenguaje!

    Un abrazo de otra viajera que se esfuerza por contar las verdades de la vida en movimiento #ceropostureo 😛

    Responder
    • Álex Moreán

      Escrito el 14 marzo, 2017

      ¡Muchas gracias!

      Me alegra que te haya gustado.
      Ciertamente el postureo hace mucho daño, más de una vez nos hemos planteado qué estábamos haciendo mal, porque hay tantas cosas que no se dicen que uno piensa que está gafado o algo…

      ¡Un abrazo!

      Responder
  • Isabel

    Escrito el 3 mayo, 2017

    Oooh, ¡me ha encantado este post! Me he reído y todo, está escrito de forma muy amena, y además estoy de acuerdo en todo. Supongo que algo que yo añadiría como viajera solitaria es el problema de tener que lidiar con la soledad al viajar, y con el hecho de estar cambiando de grupitos frecuentemente. Y sí, yo soy fan total de escribir sobre los viajes tal y como los vivimos. A veces me pasa que llego a un lugar y empiezo a acordarme de los posts que había leído sobre ese sitio, y me pregunto “Pero ¿por qué ese bloguero no me avisó de que esto era tal caos/desastre/fealdad.. etc?” Aunque es verdad que cada persona siente los lugares de diferentes maneras. Un abrazo a los dos, ¡seguid así!

    Responder
    • Álex Moreán

      Escrito el 5 mayo, 2017

      Muchas gracias, Isabel 🙂
      Efectivamente la vida sería mucho más fácil si nos contaran también la cara B… Pero no siempre es fácil sin parecer negativo o quejica, supongo que van por ahí los tiros.
      Nosotros nos preguntamos durante mucho tiempo si estábamos haciendo algo mal porque cometíamos errores o sentíamos cosas de las que nadie hablaba… Pero resulta que comparando experiencias con otros viajeros, es normal jajaja.
      ¡Un abrazo enorme!

      Responder

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