Historias de una casa rodante

Historias de una casa rodante

Renovarse o morir.

Cuando mi dueña decidió ponerme a la venta no imaginé que acabaría siendo la casa rodante de un par de viajeros.

A mis 20 años, que eso en un coche es como los perros, hay que hacer la proporción para entenderlos como una edad humana, he tenido que reinventarme de forma radical. Entre otras cosas, en vez de siete asientos ahora albergo unas tablas con un trozo de gomaespuma encima, o lo que ellos llaman cama, no seré yo quien les desanime.

Nuestra relación fue interesante desde el principio. Fui el primer coche que visitaron en su búsqueda y ahí mismo decidieron llevarme con ellos. Llegaron hasta Peachland gracias a que una amiga les trajo, y viendo que el trato seguía adelante decidió volver a la granja donde vivían, Valen y Álex volverían conmigo.

Tras arreglar papeleos y demás sólo les quedaba lo más importante: el dinero.

Fueron a un cajero que no les permitió sacar efectivo.

Fueron a otro que tampoco.

Y probaron uno más.

Nada. Ni la tarjeta canadiense, ni la española, ni la de crédito... No había manera de sacar el dinero necesario para finalizar la compra. Ni la hubo.

Finalmente lograron convencer al vendedor, Geoff, de transferirle el dinero, pero a la hora de pedirle la cuenta bancaria a éste no le hizo mucha gracia y dijo que no podía hacer eso.

La cosa se estaba complicando.

- ¿Y PayPal?

- Ok, podemos intentarlo.

En el precioso y onírico jardín de este buen hombre, mientras él me colocaba la nueva matrícula y Álex aprovechaba el WiFi, la transferencia por PayPal se hizo efectiva. Sólo había un pequeño detalle que Geoff no había comentado, y es que él nunca en su vida había utilizado ese sistema de pago.

Cuando llegó la notificación a su correo, creó su nueva cuenta y descubrió el funcionamiento del servicio: el dinero tardaría tres días en llegar a su cuenta bancaria.

¿He comentado que él no es mi propietario, sino su vecina quien le pidió el favor?

 Geoff fue muy claro: sin el dinero en mi mano, no os podéis ir.

- Pero el dinero ya no está en mi cuenta, está en tu PayPal y nuestra amiga se ha ido, no tenemos forma de volver a la granja que está como a una hora de aquí.

- Lo siento pero ese no es mi problema, tendríais que haberos asegurado de traer el dinero, el coche ni siquiera es mío.

Fair enough.

Es justo decir que trató de hablar con mi propietaria en ese momento, pero ella dijo que no. Por supuesto, he vivido 20 años con ella y sé lo rancia que puede llegar a ser...

Geoff se fue a una cena familiar mientras Valen reventaba de impotencia y Álex trataba de comunicarse con su amiga Romina para que les fuera a buscar.

Empezó a atardecer y ahí estábamos los tres, aparcados.

Ni las vistas desde aquella colina podían calmar la ansiedad de estos dos dispersos.

Tras unos minutos Geoff volvió y sin mediar palabra entró en su home sweet home. Al salir llevaba en su mano LA llave.

Se acercó a Álex y en un momento peliculero como sólo los norteamericanos sabemos crear le dijo con toda honestidad:

- You know guys? If you're thiefs it's ok, it's only money so... Take the car. This is Canada, we trust people.

This is Canada, we trust people

Épico ¿ah?

Con las mismas desapareció y dejó como estatuas a mis nuevos dueños.

La guinda del pastel la puso la radio: de camino a la granja sonó una canción en cuyo estribillo decía algo como better days are coming... O algo así, perdonad mi memoria, pero entendéis la magia de la casualidad ¿no?

Pasaron las semanas, nos fuimos conociendo y supimos que lo nuestro iría para largo. Un buen día llegó el gran momento: construyeron la cama.

Tras pensar y repensar cuál sería el mejor diseño (es decir, el más barato) haciendo garabatos en el cuaderno, compraron la madera, unos tornillos y... voilà!

  • construir-coche-cama-2.jpg
  • construir-coche-cama-3.jpg
  • construir-coche-cama.jpg
  • construir-coche-cama-4.jpg

Para almacenar la ropa, la comida y demás no se rompieron mucho la cabeza, tomaron "prestadas" cestas de leche que encontraban sin dueño ni propósito en la parte de atrás de supermercados y cadenas de restaurantes. No pongáis esa cara, la familia crece, yo necesito comer y eso implica medir cada centavo. En cuanto al colchón, escogieron una cama de camping que tenía la medida justa, ¿será por eso que los Dodge Caravan nos estamos convirtiendo en los Volkswagen del siglo XXI?

La ropa de cama la compraron en una Thrift Store.

Ok, no sabéis qué es eso... Son tiendas caritativas de segunda mano: la gente entrega lo que ya no necesita y un grupo de voluntarios se encarga de gestionar la venta de los artículos a precios ínfimos. Todas las ganancias se destinan a obras de caridad. Ahí podéis encontrar de todo, y cuando digo todo es TO-DO.

Ejemplo: edredón marca Columbia = 8$ CAD (unos 5€)

Cama: hecho.

Almacenamiento: hecho.

Camping gas: hecho.

Se acabaron las cerezas y ya estábamos listos para el motivo que les trajo aquí: las Montañas Rocosas.

La noche anterior a entrar a los parques nacionales durmieron por primera vez fuera, y el sitio he de reconocer que no estaba del todo mal...

revelstoke.jpg

Para encontrar lugares donde estaba permitido dormir se ayudaban (y aún lo hacen) de una web que se llama Free Campsites. Al parecer puedes ver en un mapa los "camping gratuitos" que hay en cada zona. Son espacios que descubren otros viajeros rodantes y suben toda la información para que sepas dónde queda, cómo llegar y si hay algún tipo de comodidad como mesas de picnic o baños. Ésta fue su salvación en Banff, donde tenían planeado trabajar como housekeepers pero renunciaron a la idea, por lo que más de una noche durmieron en un parking muy cerca de Lake Louise, pero ésa es otra historia.

Durante los 15 días que recorrimos las Montañas Rocosas sólo 5 pagaron para dormir en los campings oficiales, entre otras cosas, por tener una ducha, excepto aquel camping self service: no hay duchas ni personal, agarras un folleto en el que escribes tus datos y el número de noches que vas a dormir ahí, lo introduces junto con el dinero en un sobre que dejas bien cerrado y lo metes en un buzón. Escoges la plaza que más te guste, si tienes sed ahí tienes un tanque de agua potable con un grifo y por ahí los baños. Sí, son esa caseta de madera.

Yo sé que ellos no lo dicen para hacerse los valientes, pero haber visto osos, caribús y alces desde la seguridad de mi carrocería les ha aliviado más de una vez.

Sobre todo aquél alce, ¿habéis visto uno alguna vez? Son enormes. Dan miedo. Quiero decir, a la gente les da miedo, no a mí.

Vivir conmigo quizás no haya sido siempre lo más cómodo, sobre todo a la hora de preparar el desayuno en medio de la nada en una congelada mañana de... Agosto, pero congelada igualmente. Los sitios donde duermes no siempre son espectaculares, como aquella gasolinera que quedaba entre Banff y Calgary y en la que lograron ducharse sin que les cobraran los 6$ que costaba el cálido privilegio de sentirse limpio. Algunas noches no hay ropa y mantas que les salven de pasar frío. Y por supuesto, la cara que se les queda cuando hago algún ruido que no identifican y se ponen a hacer matemáticas pensando en una posible reparación...

Pero sé que compensa la libertad de poder ir a donde quieras cuando quieras en un país donde el transporte público es casi inexistente, y no sólo eso, ¿quién no ha soñado alguna vez con meter una cama en el coche y echarse a la carretera?

Hemos recorrido todo Banff, Jasper y Okanagan de sur a norte, se han reencontrado con amigos y Valen está superando progresivamente su miedo a conducir.

Queda mucho que contar, pero aprovecharé mi merecido descanso mientras trabajan en Vancouver Island así que eso lo dejaremos para más adelante.

Cherry picking: una experiencia en primera persona

Tinta y Piedra

Rastrear desde tu web.

Todo va sobre ruedas

9 Comentarios a “Historias de una casa rodante”

  • Dani Keral

    Escrito el 5 octubre, 2016

    Pepino, molas. MOLAS TODO.
    Dile a tus ocupantes que también molan (aunque después de esta entrada, menos que tú). Oh yeah.

    Responder
  • DAVID SANCHEZ

    Escrito el 11 octubre, 2016

    Ya había perdido toda esperanza de volver a leeros, y eso me apenaba mucho, pero he vuelto del viaje y me encuentro con super pepino galáctico escribiendo este Post que tan buen rato me ha hecho pasar. Un abrazo
    Pd: veo que tengo unos cuantos pendientes 🙂

    Responder
    • Valentina Riveiro

      Escrito el 12 octubre, 2016

      Nooo cómo vas a pensar eso! Nos encanta compartir lo que estamos viviendo, pero la granja de cerezas y las Rocosas fueron un parón muy grande, inevitable y necesario a partes iguales… Ahora parece que nos vamos adaptando al nuevo modo de vida y nos cuesta menos mantener esto bonito, además, da taaanto gusto teneros por aquí que uno siempre quiere más ^_^
      ¡Un abrazo enorme! Quedamos pendientes de vuestros relatos de Myanmar 🙂

      Responder
    • Valentina Riveiro

      Escrito el 27 noviembre, 2016

      Yo aún no me creo que el tipo nos dejara ir jajaja.
      La verdad es que lo de la minivan con la cama es toda una experiencia, eso sí, pasados unos meses un consejo a la hora de hacerse con una es que lo mejor es aprovecharla con el buen tiempo, cuando empieza a hacer frío y a llover se puede hacer un poco cuesta arriba todo, porque anochece antes y si quieres cocinar para ahorrar dinero es más complicado. Por lo demás, acierto seguro!

      Responder

Responder

2017
diciembre
10

15 meses, 4 países

septiembre
05

Regresar

junio
08

1 año viajando: aprendizajes inusuales

mayo
30

Pueblos Mancomunados de Oaxaca

abril
12

Nominados a los Liebster Awards

marzo
27

Experiencia House Sitting en Tepoztlán, Pueblo Mágico

13

Revelaciones de vivir viajando

02

Laguna bioluminiscente de Chacahua

febrero
07

Slab City merecía un vídeo así

02

Espejismos en Ciudad de México

enero
11

El roadtrip

2016
diciembre
29

Descifrando Seattle

19

Una retirada a tiempo...

05

Vancouver Island

noviembre
30

Viajando lento se respira mejor

octubre
29

Qué pasó en las Rocosas de Canadá

11

Tinta y Piedra

05

Historias de una casa rodante

septiembre
12

Cherry picking: una experiencia en primera persona

junio
13

Últimas noches, primeros días

mayo
10

Pandebono Sin Jet Lag | Receta

03

Pinta tus recuerdos [SORTEO]

abril
28

Ser mochilero y visitar Canadá: se puede

21

Que te lo quiten si pueden

12

Las ciudades imperfectas: Granada

marzo
29

Tang Yuan Sin Jet Lag | Receta

15

De tal palo tal astilla

08

El museo más raro que he visitado

01

Supervivientes de Madrid (Street Photo)

febrero
23

El equipo ideal para dar la vuelta al mundo

02

Viajar también es sacrificar

enero
25

Arepas Reina Pepiada Sin Jet Lag | Receta

19

Fisterra: el fin del mundo sabe bien

2015
diciembre
29

2015: Viajar lo cambió todo

22

Sorrel y Glühwein Sin Jet Lag | Receta

15

21 días de Minidesafío: resultados y conclusiones

01

El Camino de Santiago me hizo creer

noviembre
24

Alfajores de Maicena Sin Jet Lag | Receta

17

21 días de Minidesafío para vencer la pereza

03

Lisboa responde

03

Mil Grullas

03

Un epílogo para continuar: Camino de Santiago

03

Busca una aventura

03

Cámaras Viajeras

03

Cómo amar un lugar que no conoces

03

No viajo porque quiero viajar

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que tengas la mejor experiencia de usuario. Si continúas navegando estás dando tu consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pincha el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies