1 año viajando: aprendizajes inusuales

1 año viajando: aprendizajes inusuales

Siempre me han hecho mucha gracia los cumpleaños. Reunimos a nuestros amigos y familiares, nos atiborramos de pizza hasta reventar (si hay suerte) y nos bebemos hasta el agua de los floreros, con la finalidad de celebrar que hemos sobrevivido un año más. Bueno, en realidad sí es algo digno de celebración… Sobrevivir mola mucho.

Como ya os podéis oler, hoy, 8 de junio, Valen y yo estamos de –a falta de que se me ocurra un juego de palabras mejor- CUMPLE-VIAJE-AÑOS, y aunque no hemos ido a la guerra ni nada, nos apetece celebrar el haber sobrevivido a esta experiencia mientras la tierra se daba un paseo alrededor del sol.
Aquí va una pequeña lista de las cosas que hemos aprendido:

Mecánica

Nunca, nunca, nunca compréis un coche de transmisión automática sin probarlo al menos durante una hora. Resulta que la caja mágica que cambia de una marcha a otra y tanto gusta a los americanos funciona con un líquido que, como todos los demás, se expande cuando está caliente y contrae cuando está frío. Si pruebas un coche solo un ratito no vas a apreciar el verdadero estado de su transmisión ya que a medida que todo se va calentando, van saliendo a la luz problemitas ocultos. Nuestro coche murió por la transmisión y, aunque le hicimos sus buenos 15.000 kilómetros, estábamos bastante preocupados ya que bien le costaba pasar de segunda.

Hablando de líquidos… ¿Quién se iba a imaginar que al coche hay que estar dándole de beber todo el rato, no? Pues mira, desde que lo compramos, hasta que se me ocurrió la brillante idea de revisarle el radiador, pasaron como tres meses. Todo me vino a la cabeza cuando estábamos metidos en un bosque con nieve hasta las rodillas, y la aguja de la temperatura se estaba marcando una sevillana hacia el lado del sobrecalentamiento. Y digo yo, pero si estamos paseándonos por la estepa, qué tontería está haciendo el motor de est- oh, claro… El radiador. Pues bueno, éste no es el único líquido que hay que mantener alto. La transmisión, el aceite, el líquido de frenos, el líquido de dirección, el del limpia parabrisas y –la reina del baile- la gasolina. Más que un coche parecía un pez fuera del agua.

Anticonstrucción

Sí, habéis leído bien. Durante el viaje hemos construido unas cuantas cosas gracias a las bondades de Workaway, y a pesar de que nosotros no teníamos ni la menor idea de cómo levantar ni un monolito (pon una piedra de pie y ya… ¿no?) nos hemos visto plantando cimientos, aislando habitaciones, restaurando cabañas y llenando vigas de madera con clavos… Por pura intuición. La nuestra, y la de nuestros anfitriones.

Efectivamente, si nosotros no sabíamos lo que hacíamos, muchas veces menos idea tenían nuestros anfitriones, con lo que espero no haber dejado huellas dactilares por toda esa comuna hippie que ayudé a construir, ya que si algún día se cae quizá la policía busque responsables… O algo.

Por otro lado, construí una cama para nuestro coche, y quedó bien. Minipunto pa mí.

Restauración

Y con restauración, me refiero al uso magistral de superglue y cinta americana. Todo ingeniero aeronáutico te sabrá decir que éstas dos son las materias primas que conforman cualquier maquinaria, por muy sofisticada que sea:
¿Me senté en mis gafas? Superglue y solucionado, aunque ya no se puedan cerrar.
¿Mis botas se caen a pedazos? Ahora están hechas de cinta aislante, y como nuevas.
¿Se me cae un vaso de sangría encima del portátil que quema el teclado? Bueno, envíalo al servicio técnico… Ésta no se soluciona con pegamento 🙁
¿Se ha encendido un piloto de “revisar el motor” en el salpicadero del coche? Ojos que no ven, corazón que no siente, lo tapamos con un poco de cinta y listo, solucionado.

Jardinería

No puedo aseguraros que vaya a ser capaz de marcarme unos jardines colgantes como los de Babilonia, pero oye, que he aprendido a trasplantar bulbos sin matarlos y eso es algo que en Madrid, poco o nada. De pasarnos semanas trabajando en hostales y casas a cambio de alojamientos, casi casi me salen coleta y acento vasco, porque prácticamente lo que hicimos fue cuidar jardines y todas esas horas de Bricomanía dieron su fruto. Como diría nuestro buen amigo Íñigo Segurola, “Fácil y sencillo, con un buen sustrato.

Otra cosa: ponte crema solar, o se te va a quedar un efecto fresas con nata que va a parecer un tatuaje de lo mucho que tarda en irse.

Cocina Creativa

Misión: preparar una lasaña.
Ingredientes disponibles: queso cheddar, pasta, sal, un trozo de corcho y medio paquete de chicles de fresa.
Herramientas: una cocinilla de campamento, una sartén arañada.
Buena suerte.

Y esto, en definitiva, es el resumen de nuestros primeros 8 meses de viaje, ya que nos movíamos por Canadá y Estados Unidos comiendo quesadillas, pasta con mantequilla y comprando queso malo a precio de oro, ya que al norte del futuro muro de Trump, la comida vale su peso en oro.

Por otro lado, al llegar a México, hemos visto que sí que nos podemos permitir comer como personas normales, pero no todo iba a ser fácil, ya que surgió otro reto: el de comprar la cantidad justa de comida y planificar bien las recetas, para que no sobre nada y tener que arrastrarlo en la mochila (o peor aún, tirarlo)

Cuádrigas

Ésta va más por Valen que por mí, ya que en España recién se había sacado el carnet, pero después de unos meses conduciendo nuestro querido Pepino Galáctico, ya se había convertido en una conductora con problemas de control de la ira, destacando aquella vez en Las Vegas en la que un tío se nos cruzó a lo bestia en la salida de la autopista y Valen se acordó, con mucho cariño, de toda su familia, la viva y la muerta, sus elecciones en la vida y hasta de su color favorito mientras le perseguía y le hacía peinetas.

He de decir que siempre tuvo razón, y todas sus luchas fueron justas… Pero si el coche no se hubiera roto probablemente le hubiéramos acabado instalando un arpón ballenero.

 

En definitiva, decir que después de un año sentimos que somos los renovados Alex y Valen, versión 2.0, más fuertes, más rápidos y con más carisma, y estamos listos para enfrentarnos a lo que sea que venga.

Pueblos Mancomunados de Oaxaca

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Persona de pocas palabras, pero muchas imágenes.

6 Comentarios a “1 año viajando: aprendizajes inusuales”

  • Omar

    Escrito el 8 junio, 2017

    Feliz aniversaño! Se ve que ha sido un año de crecimiento y eso los acompañará por siempre. Algunas cosas deberían haber resultado más llevaderas si hubieras recordado esa voz lejana que te decía, desde que sacaste el carnet, hay que revisar los niveles con frecuencia… encia… encia. Ecos lejanos!! Jejeje. Buen camino!

    Responder
  • Inma

    Escrito el 8 junio, 2017

    Feliz cumple-viaje-año y qué cumplais muchos más!!!
    Muy bueno el post. Debajo de cada aprendizaje relatado huele a poso profundo de autoconocimiento quizás no exhibido por pudor masculino…A no ser que me falle el olfato. 😉
    Un abrazote

    Responder
    • Álex Moreán

      Escrito el 10 junio, 2017

      ¡Muchas gracias!
      Mucho autoconocimiento sí que ha habido, por suerte también estoy en vías de superar esos grilletes de masculinidad canónica, con lo que estamos en win-win jajaja
      ¡Un abrazo!

      Responder
  • Samir

    Escrito el 9 junio, 2017

    Jaja disfruté leyendo este post, chicos. Es cierto, muchas cosas se aprenden al vivir viajando, descubres nuevas capacidades que mantenías ocultas. Por más años en la ruta! =)

    Responder
    • Álex Moreán

      Escrito el 10 junio, 2017

      ¡Me alegra mucho que te haya gustado! 😀
      Desde luego que ese tópico de que la mejor manera de conocerse a uno mismo es viajando me parece cada vez más cierto.
      ¡Un saludo!

      Responder

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